
07/01/2004Deporte extremo #324: Mi madre y la rosca del Globo.El Globo es una famosa pastelería, para aquellos despistados o visitantes de Extranjia. Y la rosca, aquí pueden encontrar un poco de información cultural. ¿Y mi madre? La peor de todas, gracias por preguntar. Ecuación pertinente, sin temor a errar las matemáticas: Globo + rosca + madre = Desastre. La gente, la gran mayoría de la gente, tiene anotadas las fechas especiales con un plumón y una carita feliz en el calendario. Yo no. Para mi, todas las fechas especiales, todos los asuetos, lo que sea, desearía yo estar en otra parte. Desearía que hubiera mucho trabajo y no regresar en casa hasta dos meses después, ya pasadas las secuelas. Si, eso desearía... pero vamos, ¿por qué es tan terrible, se preguntarán? ¿Por qué siempre exagera este tipo? ¿No será su mamá la que tenga un energúmeno? Probablemente si, soy un energÚmeno. Y ya saben el dicho: "Hijo de tigre(sa) pintito". Y bien, sin más preámbulo... la anécdota de la compra de la rosca. La rosca mi madre insiste en comprarla en la noche del seis, porque así: "Está fresquesita, recién horneada y como debe ser. ¿O a poco quieres comer pan duro?", no mamá, "¿Entonces qué preguntas?". Y ahí vamos. Vistete Salomón, agarra las llaves del coche Salomón, ignora la sonrisita burlona de Virginia... Salomón, tú puedes Salomón. Y ahí vamos mi mamá y yo. Mi mamá vestida de dorado y con un gorrito cilíndrico que no sé muy bien describir, con una bufanda rosa y harta joyería en manos y cuello, casi parece africana. "En honor a Baltasar quien llevó mirra a nuestro señor Jesús". Si mamá. ¿Realmente Baltasar le llevó mirra a Jesús? En fin. Bajamos al coche, mi mamá tintineando como campanita todo el camino y con un rostro solemne. Nos subimos y ahí empieza el espectáculo. Bueno, el espectáculo empezó desde que ella nació... sin embargo, esas son otras anécdotas y habrá tiempo de contarlas todas. Ahora, a lo que vamos: Globo y Rosca de Reyes. El resto de la ecuación del caos. Llegamos en cuarenta minutos. No es que esté lejos de casa, es que el tráfico estaba inmenso. En fin, nos bajamos del coche, entramos al globo y pareciera que todos los clientes veían a mi madre, la reina maga, hacer su aparición. Hasta la vi por un momento y creí que su color era un poco más oscurito que el usual. Por supuesto, la luz del establecimiento, el traje completamente dorado, mi mamá era una estrella. El brillo cegaba a quien le mirara y yo, iba como basura espacial atrás de la cola del cometa. Pues ahí vamos a escojer la bendita rosca. Restaban alrededor de 6 ó 7 en el mostrador que mi madre cuidadosamente seleccionó de entre unas 15 roscas (aunque todas, eran exáctamente iguales). Se robó a una de las señoritas, pellizcándole el hombro y señaló cada una de las roscas. "¿Cuántos muñecos tiene cada una?", preguntó ella. La señorita, un poco molesta por el pellizcón, "diez". "¿Cuándo las hicieron?" "Hoy en la tarde, discúlpeme, estaba atendiendo a otros cl..." "¿HOY EN LA TARDE? ¿HOY EN LA TARDE? NO, DEMANDO, EXIJO UNA HECHA AHORITA MISMO". Yo me quedé atrás, muriéndome de vergüenza, haciendo mi mejor interpretación de: "Hey, yo no conozco a esta loca... estoy igual de sorprendido que ustedes". Mi madre levantó un dedo y acercó amenazaradoramente su brillantez a la dama que nos atendía: "¿Qué no saben que el pan duro es peligroso? ¡El pan duro lo comen los perros! ¿Estará de acuerdo señorita?" "Cr... creo... que si". "¿Entonces, cómo se atreve tan siquiera a sugerir qué está vendiendo a su clientela pan tan viejo cómo ese? ¿A sus hijos les compraría pan duro? Primero qué nada, ¡Dígame usted si también es madre de familia?" "Si... de dos...". "Ahora, volviendo a mi otra pregunta: ¿Les daría pan duro?" "No..." "¡Exáctamente! ¡Usted quiere lo mejor para sus chiquitos!", sonrisa amplia de mi madre, me jala del brazo y apoya su cabeza contra mi pecho. Ni intentar huir, no es efectivo, "¿Verdad que es precioso mi nene?", de cuarenta años mamá, tu nene de cuarenta años, "Ahora, hágame el favor de conseguirme una rosca un poco más fresca. ¿Verdad que todavía tienen?". "si... déjeme ver..." "Gracias, es usted una buena madre". ¡Ay mi pinche madre! 07/01/2004 06:30 Enlace permanente. Hay 13 comentarios. 29/12/2003El no escribirBueno, ya regresé de mis vacaciones, ya me desintoxiqué de todo y de todos. (Excepto de mi madre, a la que por un error del destino, la llevé en el asiento trasero del coche a Morelia... y por ende, fue un error llevar a Virginia, a quien llevé en el asiento del copiloto y el efecto colateral fue el pobre de Rufus, quien iba temblando de terror compartiendo el lugar con mi jefecita). ¡Si, he vuelto! Y en este frío invierno, tengo más anécdotas en mi listita que contarles acerca de mi jefecita y como con sus manos (y su voz característica), ella dirige la orquesta. Y ahora que regreso, me doy cuenta que sigo como un BlogIdol, yo creí que me iban a sacar por no haber escrito. Mis vacaciones a Morelia no fueron planeadas, entre Virginia y yo surgió como un: nos vamos? Pues si, nos vamos! Y vámonos como alma que se la lleva al diablo... hasta que vimos, a lo lejos, a mi mamá con su maleta de siglos y "que aún está buena", un sombrerito de paja y unos lentes oscuros. Hasta parecía que ella nos había estado esperando. Mi mamá tiene algo de bruja: anticipa las cosas antes de que sucedan. Por eso creí ilusamente, que al irnos sin avisar a nadie, como un plan de esos espontaneos... ella no podría poner en práctica sus poderes de adivina. Me equivoqué. Pero traté de que Virginia se divirtiera mucho e hice lo posible porque mi madre no interfiriera mucho. Oh no, no en esta Navidad. Por supuesto, fue imposible. Me acordé de la navidad de hace muchos años, cuando yo era un crío y nos visitaron los tíos de Chihuahua, y después los de Nayarit, y luego los de Morelia... se juntó toda la familia (del lado de mi madre) en mi casa. Todas las mujeres en esa familia, son excéntricas, no importa si sea de sangre o por el lado político. Y todos los hombres, somos igual de callados. Casi puedo apostar que somos una familia con un matriarcado de siglos. Desde niño, pude atinar cuál sería mi destino, lo que me preparaba el futuro. Una mujer igual de ruidosa, que las alrededor de veinte mujeres que estaban en mi casa, incluyendo mi madre. En ese entonces, teníamos sirvienta... Petronila. Venía de un pueblito de Toluca y mi madre ya la tenía bien aleccionada. Esa Navidad, mi madre la estaba observando mientras a nosotros los primos y a mi, nos enseñaba como cantar Opera. Es una imagen muy poderosa la que tengo grabada: mi madre, vestida con una blusa floral, los tubos en la cabeza y empezó con un agudísimo: "UUUUUUUUUUUU"... Después, dos tías: Griselda y Viridiana se le unieron... y estaban las tres: "UUUUUUUUUU" Y los primos estábamos: "UUUUUUUUUUU" Mamá: "Ahora intenten una nota más alta" "AAAAAAAAAAAAAAAAA" "UUUUUUUUUUUUUUUU" "AAAAAAAAAAAAAAAAA" "UUUUUUUUUUUUUUUU" Y ahí estábamos los niños, aullando como coyotes agarrados por la trampa... Mamá: "UUUUUUUUUU!! PETRONILA!!! EL JITOMATE, NO OLVIDES EL JITOMATE!" Griselda: "Si lo acaba de poner. AAAAAAAAAAAAAAA" Primos: "UA?" Mamá: "Para que no se le olvide"... y mi mamá movía sus manitas con las notas, de la derecha a la izquierda. Viridiana: "UEUEUEUE DOOOBI DOOBI DO BA". Resta decir, que mi mamá y Griselda vieron a Viridiana de una manera extraña. No sabían si tacharla de contemporanea o rebelde. Mamá: "¡PETRONILA!, EL JITOMAAAAAAAATE, ¿NO HUUUUUUUELES EL JITOMATE QUE SE QUEMA?", la cabeza de mi mamá se movió como una sonaja y yo tenía miedo de que se le cayeran los tubos cuidadosamente puestos. Griselda: "NO LE GRIIIIIIIIIIIIIIIITES A LA POOOOOOOOOOOOOBRE, SIRVIEEEEEEEEENTA". Primos: "UEAAAAAAAAAAAAA, UEAAAAAAAAAAAA" Viridiana: "Badooom, badooom, badooooom... eia eia a!" Mi mamá le regaló de navidad a Virginia, una blusa floreada... casi puedo apostar que son los mismos colores de aquel entonces. Me sonreí por dentro, estaba casi seguro que Virginia diría algún comentario negativo acerca de la blusa... sin embargo no fue así, al día siguiente se la puso y se admiró en el espejo. ... Quise gritar. 07/12/2003Juegos CruelesHay un juego, que me divierte demasiado. Y no es culpa mía, es culpa de las dos mujeres en mi vida. Pareciera que se ponen de acuerdo para entretenerme cada domingo, que tenemos cena familiar. El juego empieza desde el viernes, cuando Virginia y mi mamá intentan ponerse de acuerdo. El problema es la cara de seriedad que tengo que mantener durante esos tres días, y por supuesto, alabar a cada lado en privado para yo no meterme en problemas. Ya no quiero ser el mediador, oh no, me sucedió la primera vez y no pienso, ni siquiera en un impulso suicida, tratar de mediar la situación con las dos mujeres presentes. El juego de este fin empezó de la siguiente manera: "¿Entonces, mi querídisima Virginnnnia, tú traerás las alcaparras?" pregunta mi madre desde la cocina, mientras Virginia y yo miramos la tele en la sala, nota aparte... observen cuidadosamente la ene, a la cual mi madre presta atención cariño y yo antes no comía alcaparras, hasta que Virginia se presentó en mi vida. Mi mamá sabe cuánto las odia, pero ella, por no querer darle gusto responde así: "Las alcaparras que le meteré por el...", responde Virginia molesta, mientras me observa. "Callada que sigue siendo mi madre", me tengo que aguantar la risa. Si pudiera sacarle una foto a Virginia cuando gesticula y utliza esas palabras, es y sin ánimo puñalesque, DIVINO. "¡Si señora, mañana voy por ellas al super!", exclama ella. "¿Y mañana qué piensas cocinar queridita Virginnnia?" "Le voy a cortar una pierna señora y la ... ", miro a Virginia serio, ya son semanas de práctica y ella responde con una cara de puchero, "¡Pastel de carne!" "¡Pero si eso hiciste la semana pasada!" Virginia se muerde los labios, respira profundamente, y sonríe con dientes como cuchillos. "¡Entonces le traigo empanadas de queso y jamón!", dice ella. Esas como me encantan, un novio argentino le enseñó a preparar la masa. Ese mismo novio le enseñó otras cosas que se quedan dentro de la habitación. Tal vez luego me anime a contárselas. "¡Ay no! ¡Tú sabes que los lácteos me hacen mal!" "Que raro, vaca gorda", murmura Virginia y yo tengo que pellizcarle el brazo, "¡Ouch!". "¿Qué dijiste, Virginnnnia?" "Que si le parecen unos bistecitos en salsa verde". "¿Qué te parece Salo, los bisteces están bien? Porque si mal no recuerdo... a ti te hace daño la carn...." "¡Están bien los bisteces, mamá!". Entonces me disculpo y les digo que saldré a fumar, así se quedan calladas. El chiste, lo he descubierto, es medir el poderío de la mujer sobre el hombre. Cuando están solas no se qué se dirán, no creo que mucho. Pero cuando estoy yo de por medio, se preparan para darme ese show secreto que tanto disfruto en ocasiones y me hace reír, mientras camino sólo, con mi cigarro y el aire dispersando la risa contenida de semanas enteras. 03/12/2003Cuando mi madre me cacho "moliendo el chocolate" Cuando era chiquito era natural, ustedes saben, agarrarse la cosita y moverle tantito porque es que, si, me perdonaran, pero se sentia muy rico. A mi me relajaba, estarle moviendo ahi hasta que me aburriera y me ocupara en jugar con otra cosa. ¿Se acuerdan del juguete del hombre del millón de dolares? de que era la mitad transparente, para demostrar sus partes biónicas. o los gi joe. Andaba yo en pleno vietnam y entre vietnam y mi pene. En ese entonces, no habia mucha diferencia. un niño chiquito, jocoso y jacarandoso. El paso siguiente fue descubrir las piernas de las niñas en faldas y los símbolos sexuales. No me negarán que María Félix, de joven, era una bomba de sexualidad andando. La tele, mi fiel compañera, en esos años me enseño a Lucia Mendez y a Veronica Castro (antes de convertirse en la mujer que dice que no se quiere poner colágeno porque quiere demostrar al mundo su recién adquirida vejez). En lo internacional, tendríamos a la siempre amada Sofía Loren, Raquel Welch y todas las chica Bond que pudieran haber para moverle a nuestro deseo masturbatorio. Marilyn Monroe a pesar que fue antes de mi epoca ocupará un lugar especial en mi ... corazón. En mi caso, estaba Karelia. una niña que usaba falda y blusas muy ligeras. Una vez jugando le jale de más la blusa y madre de Dios, estaba viendo senos desarrollandose. Me impacte, de veras me impacte y ese dia en el silencio, mientras caminaba a mi casa con mi mochila al hombro y mi luncherita de Astroboy, me senti hombre. Habia visto senos por primera vez. como no iba a ser hombre. Me encerre en mi cuarto y fue como si me descubrieran el metodo, darle hasta que no hubiera mas. Nada de aburrirse, no no no. Y en los senos recien descubiertos, fue como si le jalara la blusa a las chicas Bond y les descubriera el Eden, las piernas de mayas de cuadritos de Marilyn portaban sentido, Maria Felix y sus ojazos me enseñaron el camino. Parecía taladro industrial, no les miento. El problema de ser niño es que vives con tus padres y mi mamá entró para llamarme a comer. Me cacho con los pantalones en los muslos, el calzón abajo y los ojitos en blanco. Medio acostado en la cama con la cosa apuntandole directamente en la cara. No, no es uno de los recuerdos más gratos. Cuando me di cuenta, fue como ver sus reacciones armarse en camara lenta, primero sus ojos se agrandaron, su boca se hizo una o y su mano se movio a cuadro por segundo en señal de sorpresita. Parpadeo muchas veces antes de poder decir algo: "Con que moliendo el chocolate, mijito". Cerró la puerta y yo me vesti, baje a comer como pude y ese dia, comimos mi madre, mi padre y yo en un silencio casi sepulcral. Mi padre nos miro a los dos, sabia que algo habia sucedido. "¿Qué pasa aquí? ¿Por qué tan calladitos?" preguntó papá. "Evelio, tu hijo ya se esta haciendo hombre" y mi madre estuvo a punto de soltar una lagrimita. Asi aprendi que si me largaba de mi casa era para poder jalarmela agusto. Ese fue mi primer pensamiento de independencia a los once años. Hoy, lo he logrado. Y ya no me la jalo, ya tengo a mi querida Virginia para arreglar los asuntos del libido. De vez en cuando, si me entra la nostalgia y me encierro en la regadera y hago lo correspondiente, ¿pues qué? Con Virginia, pues si retozamos agusto, como animalitos campestres. Disfrutamos lo que tenemos, el problema, ja, el problema... es que mi madre toca la puerta del departamento en los momentos adecuados. Aprendió a tocar la puerta, ya que una vez entró al departamento usando la llave, que pendejamente le di y nos vio a Virginia y a mi, en pleno calentamiento. Sonrio mi mama, como recordando viejos tiempos y los ojos se le hicieron agüita. Cerro la puerta y no regreso hasta entrada la noche. 25/11/2003Las medicinas y mi mamá.Todo se arregla con chochos dice mi mama nerviosa cuando caminamos ella y yo para entrar al consultorio de Vargas. De veras hijito, todo se arregla con chochos. Simona la cacariza, simon pastel. Y yo me case con laura hace años. Es lo mismo de todas las veces, ponerle su correa a mi mama y jalarle duro que si no se escapa. Una vez, ella se bajo corriendo en otra estacion del metro y no la volvi a ver hasta la noche. Es inaudito, señoras y señores, es mi madre. Ya en la noche me enseño un tubo con unas pastillitas homeopatas y me dice: hijo, esto arregla la diabetes, el cancer y la gonorrea. Mi mama no sabe a ciencia cierta que es la gonorrea, casi me muero de risa y me pongo a llorar al mismo tiempo. Desde entonces, me aseguro que el coche no este en el taller y le pongo el seguro para niños. me lleve uno de los chochitos a la boca y como siempre, bolitas de azucar con algo parecido a alcohol. Por supuesto que curan la diabetes y laurita y yo tuvimos cuatro hijos, como ella queria. Le quise quitar los chochos pero mi madre linda, hizo una actuacion digna de Maria Felix y Dolores del Rio. Esta bien le dije, te tomas tus chochos pero tambien me acompañas a ver al Doctor Vargas. Estuvimos de acuerdo. Desde entonces, es la cantaleta de los chochos cada vez que vamos a ver al doctor Vargas. Y cuando no son los chochos, mamá abre los ojos redondos como un buho y me dice: es que vieras como me mira el doctor hijo... me desnuda con la mirada. Yo creo que Vargas un dia me va a anestesiar y me va a violar hijo. Y ni siquiera te vas a enterar porque no voy a poder gritar. ¿Es qué no temes que manchen el honor de tu madre? El doctor Vargas es un señor de unos 76 o 77 años, y siempre ha sido el doctor de la familia. Si no le respondo a mi mamá con un: "Pero si es el que cuidó a papá", le digo un: "Ay mamá, al pobre seguro ni se le para la pistola". Ademas al doctor siempre le han gustado las jovencitas, me he enterado de unos casos donde las señoras ya no llevan a sus hijas, pero no se lo he dicho a mi mamá porque ella se cree quinceañera de veinticinco y así le daría la razón. Como ya es costumbre, me desvie del tema. Estaba con que lleve a mi jefecita al medico y con lo de los chochos. La espere afuera, con la secretaria gorda y llena de maquillaje mirandome. He estado pensando en cambiar de medico, no me agrada la sobrina del doctor como secre. Me mira feo y hace caras cuando cree que no la estoy viendo. Le hace caras a todos, no solo a mi. Responde con una voz gruesa e impersonal, antes la secretaria era Estelita y ella si era un pan de dios. Atenta y amable. Una hora de aguantar a la gorda de Marina, mientras habría su paquetito de Pingüinos Marinela, pastelitos de chocolate. Mi madre al estar esperando su turno, se los comió con la mirada... pero le daba miedo el tiburon detras del escritorio. El doctor Vargas la llamo y me espere esa hora. Marina, yo y otras dos gentes. Temiamos que se acabara los pingüinos y empezara con nosotros. Cuando salio mi madre, escuche al Doctor Vargas decirle que se encontraba en excelente estado, que se habia pasado por unos cuantos puntos lo de la azucar y que estaba cuidando bien lo de la presion. Que se mantuviera activa y no comiera pastelitos de mas. Cuando dijo eso, estela se lamia la crema de los labios. Mi madre escucho eso, miro a la gorda y salio echa una bala. La segui y alcanze a escucharle: "Par de puercos. Ya quisiera el pendejo". Juro que a veces no se si llorarle o reirle. |
Si mi madre tuviera un blog...Un altar para mi jefecita.
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